Las empresas buscan captar a los mejores candidatos para cubrir sus vacantes, algo tan normal que no merece debate. Con buenos profesionales se llega antes y más lejos: gestión interna más eficiente y mayor competitividad en el mercado.
La consecuencia de esta obviedad es que las mejores empresas buscan a los mejores profesionales. Desarrollan procesos de selección por fases eliminatorias para asegurar que la persona contratada cumpla sobradamente con las expectativas del cargo.
Ahora bien, ¿tenemos en cuenta que los mejores candidatos también eligen a las mejores empresas?
Antes de afirmar que faltan profesionales para ciertas especialidades, quizás debamos preguntarnos si tenemos la suficiente capacidad de atracción para que las personas con talento resolutivo, técnico, directivo, productivo o creativo respondan a nuestra demanda. Eligen a quienes ofrecen…
“Marca reconocida en el sector…”
“Como consecuencia del plan de expansión precisa cubrir…”
“Formación continuada…”
“Incorporación a un equipo cohesionado…”
“Plan de carrera… Posibilidades de promoción…”
“Remuneración atractiva Fija + Variable orientada a logros…”
“Flexibilidad horaria para la conciliación…”
El mercado laboral, sometido a la ley de la oferta y la demanda, es muy exigente. Lo demuestra el hecho de que miles de personas preparadas en nuestras universidades de ingeniería, biología, medicina, ADE, etc. están trabajando en el extranjero. Esto duele, pero duele más saber que muchos no tienen intención de volver si no hay un cambio drástico en las condiciones.
¿Qué es lo que está pasando en el mercado laboral: faltan buenos profesionales o los buenos profesionales se quedan solo con las mejores opciones? Miro a mi propia empresa y me pregunto, ¿somos lo suficientemente atractivos para captar talento?


